Es común que al iniciar un nuevo año nos planteemos
muchas resoluciones: “hacer ejercicio todos los días”, “cuidar mis relaciones”,
“aprender algo nuevo”, “comer saludable”, “levantarnos más temprano” …pero en
el común de los casos, esta motivación dura, a lo mucho, una semana
Pero no quiere decir que nuestros objetivos no valían
la pena, sino que quizás, no supimos como concentrar nuestra atención en ellos.
Es por esto que traemos algunos sencillos consejos, que podemos seguir en este
inicio de año para que podamos llevar nuestras metas a su realización.
1. Plantearse
metas pequeñas: Muchas veces
cuando pensamos en una resolución a gran escala, no sabemos por dónde empezar. Por eso es probable que haya pasado el
tiempo y no hayamos logrado mucho, pero al plantearnos metas pequeñas, con
fechas tope, es mucho más sencillo organizarnos.
2.
Crear un plan: Si no sabemos
por dónde empezar para cumplir nuestras metas, lo más probable es que sea
porque no tenemos un plan de trabajo. Es
mucho más sencillo para nuestro cerebro trabajar en algo, si le damos
instrucciones o pasos a seguir. Por ejemplo, si le decimos a nuestro cerebro
“Este año voy a mejorar mi relación con mi amigo Pablo”, posiblemente le tome
más esfuerzo, tiempo y problemas a que si le decimos “Voy a salir con Pablo
quincenalmente para mejorar nuestra relación”. De esta manera, sabrá que los
pasos a seguir podrían ser sacar tiempo quincenalmente, estar pendiente de
hablar con Pablo, etc; y el resultado será obvio.
Una
práctica efectiva, es tomar nota del plan que realizamos, dividirlo por puntos,
y enlistar los aspectos que podrían representar un obstáculo. Por ejemplo, si
nuestra meta será “levantarnos más temprano”, podríamos considerar como un
obstáculo “acostarme tarde”. Así que, aunque esté bien tener en mente la gran
meta, dividir esas “metas pequeñas” en un plan de trabajo será una orden mucho
más directa para nuestro cerebro.
3.
Recompensarnos: Cuando alcanzamos una meta por la cual
luchamos mucho, aparece un sentido de satisfacción. Este es el que hace que
desarrollemos nuestra autoestima, el cual nos provee la capacidad de tener una
visión más positiva sobre nuestras capacidades. Además, este sentido de
satisfacción fortalece nuestra voluntad, para generar nuevas rutinas.
Pero seamos honestos, es difícil que luego del
cansancio de un primer día en el gimnasio sintamos algún sentido de
satisfacción. Por esto, podemos impulsar esa felicidad por nuestra propia
cuenta: Recompénsate con un masaje, un chocolate pequeño, o un capítulo de tu
serie favorita. De esta manera tu cerebro secretará endorfinas -la famosa
hormona de la felicidad- y la asociará a tu nueva rutina.
4. Ser
disciplinados: Recuerda que
cualquier nueva resolución implica salir de nuestra zona de confort, y todo
cambio implica un poco de sacrificio. Puede que al principio sea difícil
acostumbrarte a una nueva rutina, o no sepas de donde sacar tiempo. Así que sé
organizado con tus metas, cumple las fechas límites y ordena tu tiempo, y verás
que luego ese nuevo deporte o proyecto se convertirá en algo natural en tu
vida.





