lunes, 9 de enero de 2017

Continuidad de propósitos



Es común que al iniciar un nuevo año nos planteemos muchas resoluciones: “hacer ejercicio todos los días”, “cuidar mis relaciones”, “aprender algo nuevo”, “comer saludable”, “levantarnos más temprano” …pero en el común de los casos, esta motivación dura, a lo mucho, una semana
Pero no quiere decir que nuestros objetivos no valían la pena, sino que quizás, no supimos como concentrar nuestra atención en ellos. Es por esto que traemos algunos sencillos consejos, que podemos seguir en este inicio de año para que podamos llevar nuestras metas a su realización.

1. Plantearse metas pequeñas: Muchas veces cuando pensamos en una resolución a gran escala, no sabemos por dónde empezar. Por eso es probable que haya pasado el tiempo y no hayamos logrado mucho, pero al plantearnos metas pequeñas, con fechas tope, es mucho más sencillo organizarnos.

2. Crear un plan: Si no sabemos por dónde empezar para cumplir nuestras metas, lo más probable es que sea porque no tenemos un plan de trabajo. Es mucho más sencillo para nuestro cerebro trabajar en algo, si le damos instrucciones o pasos a seguir. Por ejemplo, si le decimos a nuestro cerebro “Este año voy a mejorar mi relación con mi amigo Pablo”, posiblemente le tome más esfuerzo, tiempo y problemas a que si le decimos “Voy a salir con Pablo quincenalmente para mejorar nuestra relación”. De esta manera, sabrá que los pasos a seguir podrían ser sacar tiempo quincenalmente, estar pendiente de hablar con Pablo, etc; y el resultado será obvio.
            Una práctica efectiva, es tomar nota del plan que realizamos, dividirlo por puntos, y enlistar los aspectos que podrían representar un obstáculo. Por ejemplo, si nuestra meta será “levantarnos más temprano”, podríamos considerar como un obstáculo “acostarme tarde”. Así que, aunque esté bien tener en mente la gran meta, dividir esas “metas pequeñas” en un plan de trabajo será una orden mucho más directa para nuestro cerebro.

3. Recompensarnos:  Cuando alcanzamos una meta por la cual luchamos mucho, aparece un sentido de satisfacción. Este es el que hace que desarrollemos nuestra autoestima, el cual nos provee la capacidad de tener una visión más positiva sobre nuestras capacidades. Además, este sentido de satisfacción fortalece nuestra voluntad, para generar nuevas rutinas.
Pero seamos honestos, es difícil que luego del cansancio de un primer día en el gimnasio sintamos algún sentido de satisfacción. Por esto, podemos impulsar esa felicidad por nuestra propia cuenta: Recompénsate con un masaje, un chocolate pequeño, o un capítulo de tu serie favorita. De esta manera tu cerebro secretará endorfinas -la famosa hormona de la felicidad- y la asociará a tu nueva rutina.


4. Ser disciplinados: Recuerda que cualquier nueva resolución implica salir de nuestra zona de confort, y todo cambio implica un poco de sacrificio. Puede que al principio sea difícil acostumbrarte a una nueva rutina, o no sepas de donde sacar tiempo. Así que sé organizado con tus metas, cumple las fechas límites y ordena tu tiempo, y verás que luego ese nuevo deporte o proyecto se convertirá en algo natural en tu vida. 

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