Dentro de nuestro
discurso diario, es normal que exclamemos que desearíamos tener más tiempo
libre, y cuándo lo tenemos nos encontramos tras la pantalla de nuestro teléfono
viendo vídeos de perros bailando salsa con su dueño. Pero dentro de este mismo
discurso, también recordamos todo aquello que nos hubiera gustado aprender;
hablar italiano, aprender a hacer queso vegano, leer los documentos de Marx, o
incluso, algo tan sencillo como pasar más tiempo en familia. En fin, todos
somos eruditos víctimas del tiempo.
Pero si reflexionamos
sobre nuestro día, son muchos los momentos que quizás sí podríamos utilizar
para lo que nos apasiona. Lo que nos falta, como primer paso fundamental – y no
por nada es el primer paso – es la organización. Quizás si en lugar de
aprovechar que el sábado no trabajamos para acostarnos a las 2:00 am el viernes,
podríamos revitalizar nuestro cuerpo acostándonos temprano, y aprovechando así
la mañana del sábado para salir a correr, o visitar a un pariente, en lugar de
saludar al día cuando ya el sol está planeando esconderse.
Plantéate metas
semanales, y mantente pendiente de ellas, así, apenas salga la pregunta en tu
cerebro de “¿qué hago en una hora de presa?”, inmediatamente pondrás a
reproducir ese audio-libro de “Aprenda a hablar italiano en 3 meses”, en lugar
de esperar sacar tiempo para un curso libre.
La organización es el
fundamento básico de una persona pro activa. Inclusive llegar al supermercado
con una lista básica de lo que necesitas, en lugar de caminar de pasillo en
pasillo decidiendo qué comprar, es una excelente manera de ganar tiempo libre,
para luego invertirlo de la mejor manera. De allí la importancia de que nos
planteemos metas, e inclusive un límite de tiempo para concluir con cada punto
de nuestra lista.
Igualmente es
importante que seamos capaces de concentrarnos en cada una de las tareas que
efectuemos, pues como dicen, “lo difícil es arrancar”, y la energía que gasta
nuestro cerebro, empezando la misma tarea una y otra vez, no solo nos agota,
sino también que nos roba muchísimo tiempo que podríamos potencializar en
tareas productivas.
Así que no se trata de
hacer una larga lista de cosas que podrían ser interesantes hacer en nuestro
tiempo libre, sino organizarnos en cuáles son las metas que nos queremos
trazar, priorizar cada una de estas tareas y dedicarnos a sacar lo mejor de
cada momento de nuestras vidas.
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