Si entraste para dejar
de pensar en tus preocupaciones diarias, creo que quizás vas a tener que
esperar hasta el final de este artículo, porque vamos a empezar a realizar un
recuento de estas, nuestras preocupaciones diarias, y que curiosamente, al ser comparada
con la de nuestros vecinos o amigos, encontramos bastantes similitudes: Estrés
por el trabajo (que necesitamos para tener dinero), estrés por falta de tiempo
(porque no podemos trabajar lo suficiente para generar la cantidad de dinero
que aspiramos), pagar por nuestras deudas a final del mes (lo que implica un
desembolso), cansancio físico generado por nuestra rutina diaria, y otras
variantes que posiblemente incluyan política o deportes.
Pero ante todo esto encontramos
un factor en común, y es que en su gran mayoría -dejando así un rango de error-
sentimos que no generamos el ingreso suficiente para cumplir con nuestras
responsabilidades y quizás poder pagar unas vacaciones anuales. Pero aún más
curioso, es que, si reflexionamos sobre nuestras aspiraciones, sin importar la
forma en la que lo llamemos, todos buscamos riqueza…- “¡No! No es cierto, ¡yo
quiero ser feliz y viajar por el mundo!”-. Pero tenemos una noticia…para todo
esto necesitamos dinero.
Pero si nuestras
preocupaciones incluyen estrés, falta de tiempo, cansancio físico, entre otras,
sería ilógico si la respuesta a esto fuese trabajar de más, incluyendo también
que los momentos más placenteros en la vida generalmente suceden en un ambiente
bastante alejado de la oficina, ¡y todos queremos ser felices!
¿Entonces qué debemos
hacer? Bueno, tenemos otra noticia, que por el preámbulo que acabamos de hacer
posiblemente sea lógico que la respuesta sea generar riquezas. Pero a todos nos
asusta admitir esto, porque generalmente asociamos la riqueza a “tener mucho
dinero”, “y eso es para arrogantes”, pero hoy nos sentimos caritativos, así que
vamos a darte una tercera noticia: Tener
mucho dinero, no significa ser rico.
Para Kiyosaki, la riqueza es sencillamente la
respuesta a la siguiente pregunta: “Si dejara de trabajar hoy, ¿Cuánto tiempo
podría vivir?” Y para que la respuesta a esta interrogante nos motive, tenemos
que empezar a trabajar con el tesoro más valioso que independientemente de
nuestra riqueza, todos tenemos: Nuestro cerebro. ¡Sí! Allí empieza todo. Y nos
referimos a desarrollar todo su potencial y creatividad este maravilloso órgano en nuestra cabeza que a menudo decimos
que siente migraña a final del día, pero que, sin darnos cuenta, nos dota de
maravillosas capacidades que en este caso vamos a llamar: Inteligencia Financiera.
Así es, esto es a lo que debemos aspirar para tener
nuestras vacaciones a final de año, en lugar de buscar otro trabajo con horas
de más que nos hagan los días más cortos de lo que ya son, lo que necesitamos
es desarrollar este talento que se encuentra absorto en algún lugar de nuestro
cerebro, pero que no sabemos todavía como poder en práctica. Pero primero lo
primero: ¿Cómo logramos esto? Fácilmente, lo dividimos en 8 pasos
fundamentales:
1. Perder el miedo al
dinero
2. Tomar decisiones con
firmeza.
3. Identificar
oportunidades e ir por ellas.
4. Eliminar la
negatividad.
5. Estar dispuesto a correr riesgos.
6. Dedicarnos a seguir
aprendiendo de por vida.
7. Desarrollar la
inteligencia emocional.
8. Educación Financiera
Este es el norte que
debemos tomar si queremos dejar atrás esas vanas preocupaciones, y empezar a
disfrutar de los ingresos que quizás no percibimos tan a menudo, pero recuerda:
primero debes cambiar tu forma de pensar.
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