¿Sabemos que es la
perseverancia? Pues generalmente va más allá de seguir enviando mensajes a
quien no nos contesta.
La perseverancia se
conoce como la firmeza o la constancia en la manera de ser o de obrar. Y esta
virtud, por más secundaria que parezca, no es menos que la clave que ha llevado
a cientos de personas exitosas a lograr sus más grandes metas.
Y si no logramos
ponernos ante esta idea, recordemos el caso de Walt Disney -a quién no hay que
introducir-. En los inicios de su inmortal éxito, Walt Disney era un
caricaturista catalogado como “poco creativo o talentoso” y cientos de
periódicos cerraron sus puertas ante tal genio, pero a través de la
perseverancia, hizo un intento más ante el ministro de una iglesia, quien le
solicitó una caricatura para dar nacimiento a la figura más enigmática del
mundo animado: Mickey Mouse.
Y de esto podemos
deducir, que la perseverancia es lograr mantenernos en la actitud de ser
constantes, de esforzarnos, tener fuerza de voluntad y determinación ante
cualquier meta que nos planteemos. A lo que nos referimos, es que es muy sencillo tener metas; todos
hemos soñado con la dedicación de nuestras vidas, con nuestra casa ideal,
nuestro trabajo soñado…pero si no nos dedicamos a dejar de ahorrar esfuerzos en
trabajar sobre ellas, esas metas no pasan más allá de ser notas en un papel, o
incluso solo en nuestra mente.
Para quien sigue sus
metas, para el perseverante, no existe el “y qué hubiera pasado sí…”, porque
ante cualquier meta pone todo su esfuerzo, dedicación y motivación constante
hasta lograr su objetivo, o bien -porque es probable también- agotar todas las posibilidades. Y esto puede que
no suene muy motivante, pero si logramos ser perseverantes, quizás en
ocasiones, no logremos nuestro gran objetivo, pero de seguro tendremos varios
triunfos subordinados a la gran meta; sea experiencia, conocimientos, conocer mejor
nuestras fortalezas y debilidades…
Adquiramos la capacidad
de organizarnos a través de reflexionar nuestros cometidos y definir al máximo
detalle nuestra gran meta. Pues ya habiendo elegido la cima a la que queremos
llegar, podemos desglosarla en pequeñas partes para conquistar paso a paso
nuestro sueño, y así mantenernos motivados.
Y aquí un poco más de
motivación: Recompénsate por perseverar. Si logras una pequeña meta, disfruta
del triunfo haciendo algo que te gusta; el sabor de esos pequeños éxitos te
mantendrán motivado -y por ende será más sencillo ser perseverante- pues el
nacimiento de nuestro Mickey Mouse puede estar a la vuelta de la esquina.
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