¿Alguna vez te has
preguntado: ¿Seré talentoso? Naturalmente, todos en algún momento nos hemos
preguntado esto, pero dentro de las variaciones de esta cotidiana -y a veces
desmotivante pregunta- que ha existido
entre los creativos de todas las épocas, está la siguiente interrogante: ¿El
talento se desarrolla o se trae? Y hasta esta línea no tenemos respuestas que
lleguen hacia algún lado, pero descuida…
En los últimos años
se han realizado distintas investigaciones y descubrimientos dentro del campo
de la neurociencia que puede llegar a contestar esta incógnita, y todavía
mejor…darnos unos pasos a seguir para agilizar el proceso de desarrollo de una
habilidad. Así que no te desmotives si querés ser políglota y tus papás apenas
español hablan, porque no es del todo cierto que el talento es genético.
Un descubrimiento
revolucionario de la neurociencia ha dado con que el factor principal en el
desarrollo de cualquier habilidad se haya en un aislante neuronal que se llama
mielina, y no, no es tan aburrido como suena, puesto que “la mielina se
envuelve alrededor de las fibras nerviosas al igual que un alambre de cobre,
haciendo más fuerte y rápido la señal previniendo que los impulsos eléctricos
se filtren”. (Coyle, 2009) .
Interesante ¿no?
Y si todavía esto no
te dice nada, te contamos que lo que traemos es la pasión, ese fuego que
impulsa a la persona a desarrollar tal habilidad, sin importar las
dificultades, las horas de práctica, los obstáculos, entre otros… Pero hasta
cierto punto incluso esa pasión no es innata de la persona. El padre de Mozart
era músico también. El ambiente y las condiciones de afuera muchas veces
motivan a encender ese fuego inicial. El problema es que solemos conocer al
artista cuando ya esté en el máximum de sus capacidades, pero no sabemos el
arduo camino que tuvo que recorrer para llegar a ese punto.
Ese fuego, esa pasión
que nos impulsa y motiva a desarrollar un talento es la que permite, que a
pesar de las tediosas prácticas que se necesitan para ese “desarrollo”, no nos
demos por vencidos. El talento sólo se desarrolla a través de la práctica, sea
cual sea el aspecto. Por ejemplo, hay un tipo de práctica específica que
promueve el desarrollo del talento: la práctica lenta, profunda y concentrada
en errores.
Un emprendedor no sólo necesita
saber cómo desarrollar los talentos que su empresa requiere, sino como impulsar
ese desarrollo en los demás. Para esto último se necesita cuidar los detalles
porque: “La habilidad es un aislante que se envuelve alrededor de los circuitos
nerviosos y crece según ciertas señales”. (Coyle, 2009)
Hay que aprender a dar esas señales a través de correcciones e indicaciones
precisas, cortas y específicas. Una empresa es igual a un niño aprendiendo a
tocar violín- mientras más mielina construimos, más éxito tendremos. (Coyle, 2009)
Haz un recuento de lo
que de verdad te apasiona, y aparta los prejuicios ajenos, porque, aunque
aprender mandarín será un excelente extra para tu desempeño laboral, pasarás 5
frustrados años si no tenés la pasión suficiente para querer aprenderlo. Luego,
enfócate en trabajar sobre tus errores, dejando de lado los resultados actuales
sin olvidar la meta final, siempre teniendo continuidad de propósitos. No te
engañes, 3 días de práctica no son suficientes y tampoco dormirás temprano hoy
para levantarte por la mañana a hacerlo. Finalmente, puede que nuestros padres
no hayan sido músicos, grandes emprendedores o artistas, pero no olvidés que
todos cargamos la pasión necesaria para desarrollar esos talentos que
necesitamos para alcanzar nuestras metas.
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