lunes, 10 de octubre de 2016

¿Puedo ser talentoso?

¿Alguna vez te has preguntado: ¿Seré talentoso? Naturalmente, todos en algún momento nos hemos preguntado esto, pero dentro de las variaciones de esta cotidiana -y a veces desmotivante pregunta-  que ha existido entre los creativos de todas las épocas, está la siguiente interrogante: ¿El talento se desarrolla o se trae? Y hasta esta línea no tenemos respuestas que lleguen hacia algún lado, pero descuida…
En los últimos años se han realizado distintas investigaciones y descubrimientos dentro del campo de la neurociencia que puede llegar a contestar esta incógnita, y todavía mejor…darnos unos pasos a seguir para agilizar el proceso de desarrollo de una habilidad. Así que no te desmotives si querés ser políglota y tus papás apenas español hablan, porque no es del todo cierto que el talento es genético.
Un descubrimiento revolucionario de la neurociencia ha dado con que el factor principal en el desarrollo de cualquier habilidad se haya en un aislante neuronal que se llama mielina, y no, no es tan aburrido como suena, puesto que “la mielina se envuelve alrededor de las fibras nerviosas al igual que un alambre de cobre, haciendo más fuerte y rápido la señal previniendo que los impulsos eléctricos se filtren”. (Coyle, 2009). Interesante ¿no?
Y si todavía esto no te dice nada, te contamos que lo que traemos es la pasión, ese fuego que impulsa a la persona a desarrollar tal habilidad, sin importar las dificultades, las horas de práctica, los obstáculos, entre otros… Pero hasta cierto punto incluso esa pasión no es innata de la persona. El padre de Mozart era músico también. El ambiente y las condiciones de afuera muchas veces motivan a encender ese fuego inicial. El problema es que solemos conocer al artista cuando ya esté en el máximum de sus capacidades, pero no sabemos el arduo camino que tuvo que recorrer para llegar a ese punto.
Ese fuego, esa pasión que nos impulsa y motiva a desarrollar un talento es la que permite, que a pesar de las tediosas prácticas que se necesitan para ese “desarrollo”, no nos demos por vencidos. El talento sólo se desarrolla a través de la práctica, sea cual sea el aspecto. Por ejemplo, hay un tipo de práctica específica que promueve el desarrollo del talento: la práctica lenta, profunda y concentrada en errores.
            Un emprendedor no sólo necesita saber cómo desarrollar los talentos que su empresa requiere, sino como impulsar ese desarrollo en los demás. Para esto último se necesita cuidar los detalles porque: “La habilidad es un aislante que se envuelve alrededor de los circuitos nerviosos y crece según ciertas señales”. (Coyle, 2009) Hay que aprender a dar esas señales a través de correcciones e indicaciones precisas, cortas y específicas. Una empresa es igual a un niño aprendiendo a tocar violín- mientras más mielina construimos, más éxito tendremos. (Coyle, 2009)

Haz un recuento de lo que de verdad te apasiona, y aparta los prejuicios ajenos, porque, aunque aprender mandarín será un excelente extra para tu desempeño laboral, pasarás 5 frustrados años si no tenés la pasión suficiente para querer aprenderlo. Luego, enfócate en trabajar sobre tus errores, dejando de lado los resultados actuales sin olvidar la meta final, siempre teniendo continuidad de propósitos. No te engañes, 3 días de práctica no son suficientes y tampoco dormirás temprano hoy para levantarte por la mañana a hacerlo. Finalmente, puede que nuestros padres no hayan sido músicos, grandes emprendedores o artistas, pero no olvidés que todos cargamos la pasión necesaria para desarrollar esos talentos que necesitamos para alcanzar nuestras metas.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario