La primera vez que escuché a alguien
decir que mi falta de dinero se podía fundamentar principalmente en mi miedo a
este, pasé un par de días entre risa y escepticismo. Mi primer pensamiento fue
¿quién le va a tener miedo al dinero? ¡Yo no! ¡Amo ir de compras! Pero si ese
fue tu primer pensamiento también, espera un momento y volvamos a revisar…
¿Nos hace
sufrir no tener dinero? ¿Creemos, aun inconscientemente, que sin dinero no
somos nada? O, por otro lado, ¿le restamos cualquier tipo de importancia por
miedo a caer en la arrogancia o el materialismo? Sea como sea, nuestro juicio
de valor acerca del dinero suele estar cargado de sentimientos negativos.
¿Cuáles son estos sentimientos negativos? Pues es
común que entre estos circunden la indiferencia, la indecisión, la duda, la preocupación, excesiva
precaución, y dilación. Pero notemos algo: para la mayoría de estos, sus
principales características tienden a ser la costumbre de que otros tomen
decisiones por nosotros, descubrir faltas en los demás, hablar constantemente
del fracaso, pesimismo, envidia, crítica, y entre otras que quizás conoces,
entonces no hará falta mencionar.
Pero a sorpresa de todos, una de las mayores
limitantes a tener dinero es tenerle miedo (lo cual tampoco significa invertir
en todo o en cualquier cosa). Es importante aprender, mediante diferentes
técnicas que Neural Managers propone, a poder apartar todas nuestras
inseguridades o nuestros miedos a no tener dinero, o incluso a tener dinero.
Estos miedos muchas veces aparecen en forma de
obstáculos mentales -generalmente ficticios, que consideramos reales- y que no
nos permiten tomar decisiones con firmeza o ir en búsqueda de nuestras metas.
Esto se caracteriza principalmente por la inseguridad, en la cual encontramos
el “no puedo hacer esto porque no tengo dinero”, o el estar sobre emocionado
con algún objetivo para luego dejarlo abandonado al día siguiente, entre otras
conductas.
Muchas veces
cuando nos auto-limitamos por falta de dinero como una excusa mental o
justificación a nuestras conductas por una falta de continuidad de propósitos,
tenemos como consecuencia, no solo dejarnos llevar por estas emociones
ficticias sino también alejar cualquier éxito financiera. ¿Por qué? Porque cuando sentimos miedo (a la pobreza,
al fracaso, a la escases…), no ahuyentamos estas situaciones, sino que por una
ley de magnetismo generada por nuestra energía mental (y sí, es real), atraemos
estos escenarios a nuestra vida.
Entonces reconozcamos nuestros
miedos, y rompamos las barreras mentales que no nos dejan avanzar. Esto a
través de dejar de lado el temor a dar un nuevo paso, a intentar algo nuevo, o
a trabajar en una meta (siempre sin dejar de ser responsables). Porque entre
más temamos algo, más atraeremos estos escenarios a nuestra historia.
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