lunes, 24 de octubre de 2016

¿Miedo al dinero? ¿Yo?

            La primera vez que escuché a alguien decir que mi falta de dinero se podía fundamentar principalmente en mi miedo a este, pasé un par de días entre risa y escepticismo. Mi primer pensamiento fue ¿quién le va a tener miedo al dinero? ¡Yo no! ¡Amo ir de compras! Pero si ese fue tu primer pensamiento también, espera un momento y volvamos a revisar…
¿Nos hace sufrir no tener dinero? ¿Creemos, aun inconscientemente, que sin dinero no somos nada? O, por otro lado, ¿le restamos cualquier tipo de importancia por miedo a caer en la arrogancia o el materialismo? Sea como sea, nuestro juicio de valor acerca del dinero suele estar cargado de sentimientos negativos.
¿Cuáles son estos sentimientos negativos? Pues es común que entre estos circunden la indiferencia, la indecisión, la duda, la preocupación, excesiva precaución, y dilación. Pero notemos algo: para la mayoría de estos, sus principales características tienden a ser la costumbre de que otros tomen decisiones por nosotros, descubrir faltas en los demás, hablar constantemente del fracaso, pesimismo, envidia, crítica, y entre otras que quizás conoces, entonces no hará falta mencionar.
Pero a sorpresa de todos, una de las mayores limitantes a tener dinero es tenerle miedo (lo cual tampoco significa invertir en todo o en cualquier cosa). Es importante aprender, mediante diferentes técnicas que Neural Managers propone, a poder apartar todas nuestras inseguridades o nuestros miedos a no tener dinero, o incluso a tener dinero.
Estos miedos muchas veces aparecen en forma de obstáculos mentales -generalmente ficticios, que consideramos reales- y que no nos permiten tomar decisiones con firmeza o ir en búsqueda de nuestras metas. Esto se caracteriza principalmente por la inseguridad, en la cual encontramos el “no puedo hacer esto porque no tengo dinero”, o el estar sobre emocionado con algún objetivo para luego dejarlo abandonado al día siguiente, entre otras conductas.
Muchas veces cuando nos auto-limitamos por falta de dinero como una excusa mental o justificación a nuestras conductas por una falta de continuidad de propósitos, tenemos como consecuencia, no solo dejarnos llevar por estas emociones ficticias sino también alejar cualquier éxito financiera. ¿Por qué?  Porque cuando sentimos miedo (a la pobreza, al fracaso, a la escases…), no ahuyentamos estas situaciones, sino que por una ley de magnetismo generada por nuestra energía mental (y sí, es real), atraemos estos escenarios a nuestra vida.
            Entonces reconozcamos nuestros miedos, y rompamos las barreras mentales que no nos dejan avanzar. Esto a través de dejar de lado el temor a dar un nuevo paso, a intentar algo nuevo, o a trabajar en una meta (siempre sin dejar de ser responsables). Porque entre más temamos algo, más atraeremos estos escenarios a nuestra historia.


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