lunes, 19 de diciembre de 2016

Pasos a la proactividad

Todos hemos escuchado hablar de proactividad, y todos hemos querido ser capaces de dejar de lado Candy Crush y empezar a ser esa persona de la que los artículos y la revista Forbes hablan. Pero muchas veces, no tenemos en claro cuáles son las pautas que se deben seguir para llegar a ser un Steven Covey.

Así que vamos a empezar por decir, que un proactivo es aquella persona que, a través de un sentido o talento, logra o es capaz de organizar su tiempo, enfrentar situaciones difíciles desde una perspectiva optimista, y ser dueño de su propia vida.

Pero hablemos de ese primer paso. Porque dentro de los pasos en falso que muchas veces damos, es común confundir el ser “proactivo” con ser “activo”. Pasar todo el día ocupado realizando distintas tareas, o llegar exhausto a la noche, no simboliza haber aprovechado el día.

Lo importante es ser capaz de administrar nuestras tareas según su nivel de prioridad, y para esto, Steven Covey, aconseja dividir nuestras metas en 4 matrices, con grados de prioridad distintos:

Lo “Urgente e Importante”: Requieren atención inmediata, pues van con nuestro propósito laboral.
Lo “No urgente, pero Importante”: Van con nuestro propósito, pero no requieren atención inmediata.
Lo “Urgente, pero no Importante”: Tareas que son urgentes para los demás, pero no van con nuestro propósito.
Lo “No Urgente ni Importante”: Tareas que no son importantes ni urgentes pero que seguimos realizando por costumbre, y muchas veces representan una pérdida de tiempo.

Bajo estas premisas organizaremos nuestras metas, y lo que es todavía más importante, nos aseguraremos de prestarle la atención que amerita cada una, además de asignarles fechas límites a nuestros deberes, esforzándonos para no convertir nada en “urgente e importante”.

Ser proactivo es tener la actitud de controlar nuestra conducta de manera activa y productiva. Y para esto es de suma importancia ser capaz de plantearnos la disciplina de cumplir con nuestras fechas límites, y reflexionar constantemente, cuáles son las tareas que realizamos diariamente, definiendo cuales merecen más de nuestro entusiasmo, y cuales pueden representar una roca en nuestro camino hacia el éxito. 


lunes, 12 de diciembre de 2016

¿Cómo administro mi tiempo libre?

Dentro de nuestro discurso diario, es normal que exclamemos que desearíamos tener más tiempo libre, y cuándo lo tenemos nos encontramos tras la pantalla de nuestro teléfono viendo vídeos de perros bailando salsa con su dueño. Pero dentro de este mismo discurso, también recordamos todo aquello que nos hubiera gustado aprender; hablar italiano, aprender a hacer queso vegano, leer los documentos de Marx, o incluso, algo tan sencillo como pasar más tiempo en familia. En fin, todos somos eruditos víctimas del tiempo.

Pero si reflexionamos sobre nuestro día, son muchos los momentos que quizás sí podríamos utilizar para lo que nos apasiona. Lo que nos falta, como primer paso fundamental – y no por nada es el primer paso – es la organización. Quizás si en lugar de aprovechar que el sábado no trabajamos para acostarnos a las 2:00 am el viernes, podríamos revitalizar nuestro cuerpo acostándonos temprano, y aprovechando así la mañana del sábado para salir a correr, o visitar a un pariente, en lugar de saludar al día cuando ya el sol está planeando esconderse.

Plantéate metas semanales, y mantente pendiente de ellas, así, apenas salga la pregunta en tu cerebro de “¿qué hago en una hora de presa?”, inmediatamente pondrás a reproducir ese audio-libro de “Aprenda a hablar italiano en 3 meses”, en lugar de esperar sacar tiempo para un curso libre.

La organización es el fundamento básico de una persona pro activa. Inclusive llegar al supermercado con una lista básica de lo que necesitas, en lugar de caminar de pasillo en pasillo decidiendo qué comprar, es una excelente manera de ganar tiempo libre, para luego invertirlo de la mejor manera. De allí la importancia de que nos planteemos metas, e inclusive un límite de tiempo para concluir con cada punto de nuestra lista.

Igualmente es importante que seamos capaces de concentrarnos en cada una de las tareas que efectuemos, pues como dicen, “lo difícil es arrancar”, y la energía que gasta nuestro cerebro, empezando la misma tarea una y otra vez, no solo nos agota, sino también que nos roba muchísimo tiempo que podríamos potencializar en tareas productivas.


Así que no se trata de hacer una larga lista de cosas que podrían ser interesantes hacer en nuestro tiempo libre, sino organizarnos en cuáles son las metas que nos queremos trazar, priorizar cada una de estas tareas y dedicarnos a sacar lo mejor de cada momento de nuestras vidas. 

lunes, 5 de diciembre de 2016

Inteligencia Emocional

La mayoría de las personas son buenos en lo que hacen o tienen la teoría suficiente para cumplir con su trabajo pero odian tener que lidiar con personas. Ya sea como servicio al cliente, o con los compañeros de trabajo con una manera diferente de pensar…es un fastidio y una gran razón de estrés, pero no debería serlo. Lamentablemente el manejo de personas es tan importante, que para muchos significa la diferencia entre un ascenso o un despido.  
Hagan memoria. Si trabajan en una compañía, ¿las últimas personas en ser despedidas fue debido únicamente a su desempeño laboral? En la mayoría de los casos no. En nuestra mayoría, hemos aprendido a expandir nuestra inteligencia racional, pero no tenemos inteligencia emocional. Y sin inteligencia emocional todas las entradas de blog anteriores no tienen sentido. Sino las han leído, vayan y ojeen… ¿Correr riesgos? ¿Perseverancia? ¿Dinero? ¿Talento? Imposible, sin inteligencia emocional. 
Entonces, ¿qué es inteligencia emocional? la Inteligencia Emocional es la capacidad de ser conscientes de nuestras emociones en el momento preciso que se experimentan, lo cual se basa en la auto – observación para lograr propiciar un estado reflexivo que le permita a la parte racional del cerebro tomar el control de la emociones y desembocar en un autocontrol emocional. 
Hagamos un ejercicio. Cierre los ojos. Bueno, todavía no. Termine de leer este párrafo y luego cierre los ojos. Vas a ubicar sus emociones en algún punto de su cuerpo. Normalmente yo los ubico en mi estómago. Luego, sienta. ¿Cómo me siento? ¿Estoy feliz, enojado, triste, preocupado…? No intente ignorar esa emoción, sino siéntalo. Ok, ese es todo el ejercicio. Ahora, hágalo. Cierre los ojos… 
Ojalá con el ejercicio pudimos descubrir alguna emoción dentro de nosotros del cual antes no éramos conscientes. Increíble, pero prolongamos este simple ejercicio y lo hacemos con constancia y podemos ver un cambio en nuestra forma de relacionarnos con nuestros familiares, compañeros de trabajo e incluso consigo mismo. ¿Esas explosiones sin sentido de ira? ¿Preocupaciones descontroladas? ¿Emociones de volcán? Chao chao

lunes, 28 de noviembre de 2016

La meditación

¿Por qué, para muchos, el baño es el momento de las grandes ideas? ¿Qué efecto tiene el agua sobre nuestro cerebro? Y yo sé, no tenés tiempo, vives muy ocupado, entonces te daré la respuesta de una vez: “Vaya haga otra cosa hijo, ahorita resuelves eso”.  
Creo que no fui la única persona que escuchó eso de su mamá. Porque la alta concentración genera tensión, y llega a embotarnos hasta que ya no podamos solucionar las situaciones. El “multi-tasking” también. Fue un error tragarnos el cuento de que podemos hacer muchas cosas a la vez. Cada tarea que realizamos gasta energía, pero hacer varias tareas (aún si es poner atención al jefe y responder mensajes de Whatsapp simultáneamente) gasta mucha más energía.  
Entre los muchos daños de la “vida moderna” está la saturación. Y en el caso de la mayoría de los millennials- la hipersaturaciónEl bombardeo de imágenes, sonidos, estrés, preocupaciones, noticias, información, chismes, ideas, películas… (Y la lista podría continuar eternamente), bloquea en gran medida nuestra creatividad. Entonces, tenemos que crear espacios en nuestra vida donde podamos despejar la mente para que nuevas ideas surgen. Esto, entre otras técnicas que Neural Managers manejapermiten que la persona vaya siendo más creativa y astuta, para  así sobrellevar las situaciones de la vida y del trabajo. 
Creo que no vale la pena dar una explicación pormenorizada de la meditación y todos sus beneficios porque ya los hemos escuchado muchas veces. Sino, busquen en Google. Pero, la verdad sigue siendo que la mayoría no meditamos y seguramente es porque creemos que es muy complicado. Nos imaginamos monjes que dedican su vida entera a eso. 
No sé si alcanzaremos el Nirvana, pero para nuestro interés actual es suficiente sacar 15 minutos para relajar nuestro cuerpo y respirar adecuadamente. Estos minutos están dedicados completamente a la concentración en uno mismo, en su cuerpo y sus emociones. Hacernos conscientes de eso.  
Aun así, puede que la meditación no sea lo tuyo. Entonces, salí a caminar a un bosque, haz jardinería, yoga… No importa tanto cuál es la actividad sino que ésta no tenga una exigencia mental ni emocional, y nos permita liberar ambos centros de tanta carga. Si esto significa lavar todos los días el carro, ¡dale 
Pero aquí viene el momento de la tarea. Probablemente no tenés que crear el espacio ni inventar nada, sino que simplemente debes hacerte consciente de esa actividad o espacio que tenés, donde hay tranquilidad y libertad mental y emocional. No tiene que ser total, solo lo suficiente para tener más de esos momentos “¡Ajá!” 

viernes, 18 de noviembre de 2016

¡Corramos riesgos!

Si hablamos de correr riesgos, automáticamente estaremos hablando también de motivación. ¿Qué es lo que hace que nos atrevamos a emprender algo nuevo, sino la motivación? Pero, ¿Qué hace la motivación sin la valentía de atrevernos a correr riesgos? Podríamos decir que la motivación es el “impulso” que se genera en nuestra mente y nuestras emociones, pero atrevernos a correr riesgos, es acción.

Porque seamos honestos, ir en busca de algo nuevo es tener que estar dispuesto a correr riesgos. Una nueva pareja, un nuevo trabajo, un negocio…todo implica cambios, que muchos -más allá de la motivación que tengan- no se atreven a afrontar. Y sin buscar exageraciones, allí han muerto cientos de ideas brillantes.

Tomar riesgos es ser capaz de salir de tu zona de confort en pos de tu crecimiento personal. Es como si un adolescente quisiera continuar usando ropa de su niñez. Ya no le queda. Debemos de escuchar ese gran sentimiento de motivación y por supuesto convertirlo en acción, pues crecer implica tener que cambiar tu entorno, tu manera de pensar, y de actuar.

¿Habrá miedo? Por supuesto, pero es por eso que debemos de renunciar a esos pensamientos negativos que mantienen nuestra motivación en nada más que un sentimiento. Porque el riesgo que se tomó siempre será pequeño en comparación al éxito de la gran meta.

Claro está, que debemos de ser astutos; estudiar y tratar de comprender cada escenario para saber si el riesgo a tomar forma parte del camino hacia la meta para poder extraer el mejor provecho de cada situación que aparezca en nuestra ruta.

Recuerda que el lugar en el que estamos, no es más que el resultado de las decisiones que hemos tomado a lo largo de nuestra vida. Es por esto que, para salir de allí, deberemos tomar decisiones que nos llevarán a lugares contrarios al que nos encontramos, pero sin duda, mientras ejerzamos con decisión y responsabilidad, será un lugar mejor, un aprendizaje más, y sobre todo un paso más cerca de nuestras metas. Pues como dijo Helio Pedregal, “Correr riesgos puede ser peligroso, o bien, algo luminoso”. 

martes, 8 de noviembre de 2016

Neuromarketing ¿Qué es y cómo lo utilizo?

Todos hemos escuchado hablar de Publicidad, pero siempre suponemos ser víctimas y nunca cómplices. Pero para todo aquel que inicia el camino hacia emprender su propio negocio, se encontrará inevitablemente con que su objetivo principal siempre va ser el mismo: Vender.
Es cierto que el camino a eso se construye de cientos de objetivos, como conocer nuestro mercado, acercarnos al consumidor, entre otros…Y ahí entra el papel fundamental de ese personaje que atribuimos en múltiples ocasiones el papel de villano que trata siempre de enviarnos mensajes subliminales, pero que si bien es cierto lo único que cumple es su rol de ir construyendo el mejor camino para lograrnos llegar hasta ese gran objetivo.
¿Será que compraríamos a alguien en la calle una botella transparente con un líquido color marrón gasificado? Probablemente no, e incluso, probablemente nuestro primer pensamiento será que eso podría envenenarnos. ¿Entonces qué hace que Coca-Cola nos parezca tan atractivo?
Para esto, la publicidad está en constante renovación, y allí nace el neuromarketing el cual consiste en un tipo de estrategia que nos permite conocer de manera científica nuestro mercado meta. Esto consiste en encontrar a través de procedimientos científicos -principalmente involucrados al estudio de las reacciones cerebrales- las razones de compra del consumidor. El neuromarketing no tiene otro objetivo más que busca dar con la respuesta más objetiva posible a interrogantes como ¿por qué las personas prefieren Coca-Cola antes que Pepsi? ¿Por qué entre 6 tiendas de ropa en un centro comercial, preferimos entrar a esa?
Y para entender un poco más como funciona esta disciplina -para ojalá- poder utilizar este conocimiento para nuestro propio negocio, hablaremos sobre algunos aspectos o principios básicos que ha descubierto esta innovadora disciplina:
1. Entre más sencillo, más gusta:  Y aquí encontramos el claro ejemplo de la sencillez de un modelo iPhone. Pero no solo hablamos sobre la apariencia de nuestro producto, sino también de cómo transmitimos nuestros mensajes de ventas: Entre más bombardeemos a nuestros consumidores con mensajes de ventas, más fácil es que nuestro cerebro se cierre. Es mejor resaltar nuestras cualidades y dejar que el cliente se enamore solo.
3. Necesitamos tocar: Esto es claramente comprobable cuando recordamos la  necesidad que teníamos de niños de tocarlo todo, puesto que, de esta manera, nos percatamos o nos aseguramos de que aquello existía o que lo poseíamos, por esta razón es mucho mejor si en nuestro restaurante entregamos un menú en lugar de únicamente tener un pizarrón detrás de la caja, e igualmente, el neuromarketing ha descubierto que aprendemos o memorizamos mejor desde un libro, que desde una pantalla, puesto que sentir el papel, o voltear la página, le brinda más referencias de aprendizaje al cerebro. Así que, si queremos que nuestros clientes recuerden nuestro producto, hagámoslo lo más palpable posible.
4. No existe publicidad unisex: Lo cual no quiere decir que un producto no puede ser utilizado por ambos géneros, sin embargo, cerebralmente no reaccionamos de la misma manera. Para un cerebro femenino, es más complaciente ver multiplicidad de elementos, puesto que cuentan con una visión más panorámica que la de los hombres, cuyo caso, necesita de elementos más simples y concretos para generar una reacción positiva.
5. Siempre vamos a reaccionar positivamente ante algo innovador: De allí nuestra necesidad de siempre estar en constante innovación, puesto que lo conocido, aunque representa seguridad, no genera en el cerebro la emoción de querer seguir probando o experimentando. Innóvate con tus empaques, la decoración de tu local, la manera en la que tratas de hacer una venta, y te asegurarás que tus clientes mantengan la atención.

Muy difícilmente podremos tener las herramientas científicas para crear nuestras propias investigaciones, pero el observar, el escuchar al cliente y buscar conectarlo con nuestra marca a través de los sentidos, siempre tendrá resultados beneficiosos. Además, podemos estar en un constante aprendizaje, tratando de mantenernos al tanto de las novedades de esta disciplina para poder utilizarlas a nuestro favor. 

lunes, 31 de octubre de 2016

Hablemos de perseverancia

¿Sabemos que es la perseverancia? Pues generalmente va más allá de seguir enviando mensajes a quien no nos contesta.
La perseverancia se conoce como la firmeza o la constancia en la manera de ser o de obrar. Y esta virtud, por más secundaria que parezca, no es menos que la clave que ha llevado a cientos de personas exitosas a lograr sus más grandes metas.
Y si no logramos ponernos ante esta idea, recordemos el caso de Walt Disney -a quién no hay que introducir-. En los inicios de su inmortal éxito, Walt Disney era un caricaturista catalogado como “poco creativo o talentoso” y cientos de periódicos cerraron sus puertas ante tal genio, pero a través de la perseverancia, hizo un intento más ante el ministro de una iglesia, quien le solicitó una caricatura para dar nacimiento a la figura más enigmática del mundo animado: Mickey Mouse.
Y de esto podemos deducir, que la perseverancia es lograr mantenernos en la actitud de ser constantes, de esforzarnos, tener fuerza de voluntad y determinación ante cualquier meta que nos planteemos. A lo que nos referimos, es que es muy sencillo tener metas; todos hemos soñado con la dedicación de nuestras vidas, con nuestra casa ideal, nuestro trabajo soñado…pero si no nos dedicamos a dejar de ahorrar esfuerzos en trabajar sobre ellas, esas metas no pasan más allá de ser notas en un papel, o incluso solo en nuestra mente.  
Para quien sigue sus metas, para el perseverante, no existe el “y qué hubiera pasado sí…”, porque ante cualquier meta pone todo su esfuerzo, dedicación y motivación constante hasta lograr su objetivo, o bien -porque es probable también- agotar todas las posibilidades. Y esto puede que no suene muy motivante, pero si logramos ser perseverantes, quizás en ocasiones, no logremos nuestro gran objetivo, pero de seguro tendremos varios triunfos subordinados a la gran meta; sea experiencia, conocimientos, conocer mejor nuestras fortalezas y debilidades…
Adquiramos la capacidad de organizarnos a través de reflexionar nuestros cometidos y definir al máximo detalle nuestra gran meta. Pues ya habiendo elegido la cima a la que queremos llegar, podemos desglosarla en pequeñas partes para conquistar paso a paso nuestro sueño, y así mantenernos motivados.
Y aquí un poco más de motivación: Recompénsate por perseverar. Si logras una pequeña meta, disfruta del triunfo haciendo algo que te gusta; el sabor de esos pequeños éxitos te mantendrán motivado -y por ende será más sencillo ser perseverante- pues el nacimiento de nuestro Mickey Mouse puede estar a la vuelta de la esquina.


lunes, 24 de octubre de 2016

¿Miedo al dinero? ¿Yo?

            La primera vez que escuché a alguien decir que mi falta de dinero se podía fundamentar principalmente en mi miedo a este, pasé un par de días entre risa y escepticismo. Mi primer pensamiento fue ¿quién le va a tener miedo al dinero? ¡Yo no! ¡Amo ir de compras! Pero si ese fue tu primer pensamiento también, espera un momento y volvamos a revisar…
¿Nos hace sufrir no tener dinero? ¿Creemos, aun inconscientemente, que sin dinero no somos nada? O, por otro lado, ¿le restamos cualquier tipo de importancia por miedo a caer en la arrogancia o el materialismo? Sea como sea, nuestro juicio de valor acerca del dinero suele estar cargado de sentimientos negativos.
¿Cuáles son estos sentimientos negativos? Pues es común que entre estos circunden la indiferencia, la indecisión, la duda, la preocupación, excesiva precaución, y dilación. Pero notemos algo: para la mayoría de estos, sus principales características tienden a ser la costumbre de que otros tomen decisiones por nosotros, descubrir faltas en los demás, hablar constantemente del fracaso, pesimismo, envidia, crítica, y entre otras que quizás conoces, entonces no hará falta mencionar.
Pero a sorpresa de todos, una de las mayores limitantes a tener dinero es tenerle miedo (lo cual tampoco significa invertir en todo o en cualquier cosa). Es importante aprender, mediante diferentes técnicas que Neural Managers propone, a poder apartar todas nuestras inseguridades o nuestros miedos a no tener dinero, o incluso a tener dinero.
Estos miedos muchas veces aparecen en forma de obstáculos mentales -generalmente ficticios, que consideramos reales- y que no nos permiten tomar decisiones con firmeza o ir en búsqueda de nuestras metas. Esto se caracteriza principalmente por la inseguridad, en la cual encontramos el “no puedo hacer esto porque no tengo dinero”, o el estar sobre emocionado con algún objetivo para luego dejarlo abandonado al día siguiente, entre otras conductas.
Muchas veces cuando nos auto-limitamos por falta de dinero como una excusa mental o justificación a nuestras conductas por una falta de continuidad de propósitos, tenemos como consecuencia, no solo dejarnos llevar por estas emociones ficticias sino también alejar cualquier éxito financiera. ¿Por qué?  Porque cuando sentimos miedo (a la pobreza, al fracaso, a la escases…), no ahuyentamos estas situaciones, sino que por una ley de magnetismo generada por nuestra energía mental (y sí, es real), atraemos estos escenarios a nuestra vida.
            Entonces reconozcamos nuestros miedos, y rompamos las barreras mentales que no nos dejan avanzar. Esto a través de dejar de lado el temor a dar un nuevo paso, a intentar algo nuevo, o a trabajar en una meta (siempre sin dejar de ser responsables). Porque entre más temamos algo, más atraeremos estos escenarios a nuestra historia.


lunes, 17 de octubre de 2016

¿Qué es el miedo?

Hablemos de algo conocido por todos, pero, así mismo, terriblemente desconocido…
¿Alguna vez has sentido angustia antes de tomar una decisión, o de conocer a alguien, o de empezar algo nuevo? ¿Te has puesto a imaginar los escenarios más catastróficos que podrían acontecer? Incluso, ¿te has visto disculpándote en tu mente con el encargado de Recursos Humanos por haber regado el café durante una entrevista de trabajo? Si es así, queremos contarte que esto es el miedo; y aunque posiblemente lo sepas, te has detenido a reflexión ¿qué es el miedo?
Al miedo lo llamamos, esa sensación de angustia provocada por la presencia de un peligro real o imaginario. Y aprovechando esta información, te contamos algo más: generalmente, es imaginario. El miedo es ese sentimiento de desconfianza que impulsa a creer que ocurrirá un hecho contrario a lo que se desea; pero aquí encontramos la palabra clave: nos impulsa a creer. Por lo tanto, es importante que reconozcamos que el miedo nos puede limitar o impedir que hagamos algo que podríamos hacer perfectamente, o inclusive nos puede conducir a actuar impulsivamente sin lógica alguna. Como un ataque de celos por miedo a sufrir u olvidarnos de lo bien que nos preparamos para una presentación al quedarnos en blanco frente a un público, entre otros.
Pero entonces ¿por qué sentimos miedo? Naturalmente, como un sentimiento primario (o proveniente de nuestro funcionamiento cerebral más primitivo), el miedo funcionaba -hace unos cuantos siglos atrás- para mantenernos alejados de situaciones de peligro, que atentaran contra nuestra vida, como un tigre u otro depredador, entonces, el problema no radica totalmente en sentir miedo sino en tenerlo cuando no hay un motivo real. Porque seamos honestos, la de Recursos Humanos no va a comerte, ni atentar contra tu vida orgánica.
Quizás este ejemplo refleja cuando un miedo deja de ser real, y por lo tanto, deja de ser útil. No podemos vernos afectados por este recurso biológico que en tiempos de caverna supuso una ventaja evolutiva significativa, porque el miedo está desfasado para nuestra vida moderna. En cambio, podemos empezar por poner en actividad nuestro sentido más contemporáneo: La razón. Primeramente, haciéndonos consientes de los factores ficticios de nuestros miedos: ¿Qué tan real es esto que estoy sintiendo? ¿Será que es probable que eso suceda?, para más adelante, ir desarrollando la inteligencia emocional necesaria y el dominio sobre nuestro cuerpo, nuestro entorno y nuestros pensamientos y dependiendo de cuáles sean nuestros temores, trabajar en su erradicación total.


lunes, 10 de octubre de 2016

¿Puedo ser talentoso?

¿Alguna vez te has preguntado: ¿Seré talentoso? Naturalmente, todos en algún momento nos hemos preguntado esto, pero dentro de las variaciones de esta cotidiana -y a veces desmotivante pregunta-  que ha existido entre los creativos de todas las épocas, está la siguiente interrogante: ¿El talento se desarrolla o se trae? Y hasta esta línea no tenemos respuestas que lleguen hacia algún lado, pero descuida…
En los últimos años se han realizado distintas investigaciones y descubrimientos dentro del campo de la neurociencia que puede llegar a contestar esta incógnita, y todavía mejor…darnos unos pasos a seguir para agilizar el proceso de desarrollo de una habilidad. Así que no te desmotives si querés ser políglota y tus papás apenas español hablan, porque no es del todo cierto que el talento es genético.
Un descubrimiento revolucionario de la neurociencia ha dado con que el factor principal en el desarrollo de cualquier habilidad se haya en un aislante neuronal que se llama mielina, y no, no es tan aburrido como suena, puesto que “la mielina se envuelve alrededor de las fibras nerviosas al igual que un alambre de cobre, haciendo más fuerte y rápido la señal previniendo que los impulsos eléctricos se filtren”. (Coyle, 2009). Interesante ¿no?
Y si todavía esto no te dice nada, te contamos que lo que traemos es la pasión, ese fuego que impulsa a la persona a desarrollar tal habilidad, sin importar las dificultades, las horas de práctica, los obstáculos, entre otros… Pero hasta cierto punto incluso esa pasión no es innata de la persona. El padre de Mozart era músico también. El ambiente y las condiciones de afuera muchas veces motivan a encender ese fuego inicial. El problema es que solemos conocer al artista cuando ya esté en el máximum de sus capacidades, pero no sabemos el arduo camino que tuvo que recorrer para llegar a ese punto.
Ese fuego, esa pasión que nos impulsa y motiva a desarrollar un talento es la que permite, que a pesar de las tediosas prácticas que se necesitan para ese “desarrollo”, no nos demos por vencidos. El talento sólo se desarrolla a través de la práctica, sea cual sea el aspecto. Por ejemplo, hay un tipo de práctica específica que promueve el desarrollo del talento: la práctica lenta, profunda y concentrada en errores.
            Un emprendedor no sólo necesita saber cómo desarrollar los talentos que su empresa requiere, sino como impulsar ese desarrollo en los demás. Para esto último se necesita cuidar los detalles porque: “La habilidad es un aislante que se envuelve alrededor de los circuitos nerviosos y crece según ciertas señales”. (Coyle, 2009) Hay que aprender a dar esas señales a través de correcciones e indicaciones precisas, cortas y específicas. Una empresa es igual a un niño aprendiendo a tocar violín- mientras más mielina construimos, más éxito tendremos. (Coyle, 2009)

Haz un recuento de lo que de verdad te apasiona, y aparta los prejuicios ajenos, porque, aunque aprender mandarín será un excelente extra para tu desempeño laboral, pasarás 5 frustrados años si no tenés la pasión suficiente para querer aprenderlo. Luego, enfócate en trabajar sobre tus errores, dejando de lado los resultados actuales sin olvidar la meta final, siempre teniendo continuidad de propósitos. No te engañes, 3 días de práctica no son suficientes y tampoco dormirás temprano hoy para levantarte por la mañana a hacerlo. Finalmente, puede que nuestros padres no hayan sido músicos, grandes emprendedores o artistas, pero no olvidés que todos cargamos la pasión necesaria para desarrollar esos talentos que necesitamos para alcanzar nuestras metas.

lunes, 3 de octubre de 2016

Los ocho escalones del primer paso a la Inteligencia Financiera.

Si entraste para dejar de pensar en tus preocupaciones diarias, creo que quizás vas a tener que esperar hasta el final de este artículo, porque vamos a empezar a realizar un recuento de estas, nuestras preocupaciones diarias, y que curiosamente, al ser comparada con la de nuestros vecinos o amigos, encontramos bastantes similitudes: Estrés por el trabajo (que necesitamos para tener dinero), estrés por falta de tiempo (porque no podemos trabajar lo suficiente para generar la cantidad de dinero que aspiramos), pagar por nuestras deudas a final del mes (lo que implica un desembolso), cansancio físico generado por nuestra rutina diaria, y otras variantes que posiblemente incluyan política o deportes.

Pero ante todo esto encontramos un factor en común, y es que en su gran mayoría -dejando así un rango de error- sentimos que no generamos el ingreso suficiente para cumplir con nuestras responsabilidades y quizás poder pagar unas vacaciones anuales. Pero aún más curioso, es que, si reflexionamos sobre nuestras aspiraciones, sin importar la forma en la que lo llamemos, todos buscamos riqueza…- “¡No! No es cierto, ¡yo quiero ser feliz y viajar por el mundo!”-. Pero tenemos una noticia…para todo esto necesitamos dinero.

Pero si nuestras preocupaciones incluyen estrés, falta de tiempo, cansancio físico, entre otras, sería ilógico si la respuesta a esto fuese trabajar de más, incluyendo también que los momentos más placenteros en la vida generalmente suceden en un ambiente bastante alejado de la oficina, ¡y todos queremos ser felices!

¿Entonces qué debemos hacer? Bueno, tenemos otra noticia, que por el preámbulo que acabamos de hacer posiblemente sea lógico que la respuesta sea generar riquezas. Pero a todos nos asusta admitir esto, porque generalmente asociamos la riqueza a “tener mucho dinero”, “y eso es para arrogantes”, pero hoy nos sentimos caritativos, así que vamos a darte una tercera noticia:  Tener mucho dinero, no significa ser rico.

         Para Kiyosaki, la riqueza es sencillamente la respuesta a la siguiente pregunta: “Si dejara de trabajar hoy, ¿Cuánto tiempo podría vivir?” Y para que la respuesta a esta interrogante nos motive, tenemos que empezar a trabajar con el tesoro más valioso que independientemente de nuestra riqueza, todos tenemos: Nuestro cerebro. ¡Sí! Allí empieza todo. Y nos referimos a  desarrollar todo su potencial y creatividad este maravilloso órgano en nuestra cabeza que a menudo decimos que siente migraña a final del día, pero que, sin darnos cuenta, nos dota de maravillosas capacidades que en este caso vamos a llamar: Inteligencia Financiera.
        
        Así es, esto es a lo que debemos aspirar para tener nuestras vacaciones a final de año, en lugar de buscar otro trabajo con horas de más que nos hagan los días más cortos de lo que ya son, lo que necesitamos es desarrollar este talento que se encuentra absorto en algún lugar de nuestro cerebro, pero que no sabemos todavía como poder en práctica. Pero primero lo primero: ¿Cómo logramos esto? Fácilmente, lo dividimos en 8 pasos fundamentales:

1. Perder el miedo al dinero
2. Tomar decisiones con firmeza.
3. Identificar oportunidades e ir por ellas.
4. Eliminar la negatividad.
 5. Estar dispuesto a correr riesgos.
6. Dedicarnos a seguir aprendiendo de por vida.
7. Desarrollar la inteligencia emocional.
8. Educación Financiera


Este es el norte que debemos tomar si queremos dejar atrás esas vanas preocupaciones, y empezar a disfrutar de los ingresos que quizás no percibimos tan a menudo, pero recuerda: primero debes cambiar tu forma de pensar.